lunes, 10 de agosto de 2015

Las cigarras cantan en diciembre

Llegaba diciembre con todos sus calores en el pueblo y con su coro de cigarras para infligir a la siesta la agudeza de su canto, con las respectivas quejas de algunas abuelas que no podían dormir al aire libre, bajo la sombra de los árboles de mango. 

Las cigarras eran un divertimento para nosotros, los niños; sea por su canto, por el gusto de urdir estrategias para atraparlas o por ver cómo "desaparecían" dejando el cascaron vacío, transparente, pegado a un árbol; una especie de "otro yo" de los bichos. Un truco para escapar y volver al año siguiente a anunciar las fiestas y así colmarnos de nuevo con el aroma de flor de coco, abundantes sandías y jugosos melones.

Hace unos días estuvimos recorriendo las áridas geografías del desierto almeriense y el parque natural de Cabo de Gata, con sus playas de inabarcable belleza. En esos parajes, cuando el sol daba un poco de tregua empezaban las cigarras a imitarse unas a otras y a poblar con su eco toda la comarca. Mientras las escuchaba recordé nuevamente aquellas tardes de diciembre húmedo. Pensé en la influencia de los hemisferios, en que uno nunca termina de acomodarse cuando migra; porque aunque puedas llevar años aquí o allá, cuando toda tu contextura cultural se sacude, siempre queda esa incómoda picazón que te señala de dónde eres y dónde estás pisando. De costumbres somos. Y para mí las cigarras eran de fin de año.

Ahora lo escribo, recordando aquellas traviesas horas de la siesta paraguaya, sentado frente a mi computadora en Sevilla, junto al monótono giro del ventilador y un trozo de sandía fresca que me sonríe desde el plato, en pleno julio.

"Cigarra tonta, cigarra, tu ronca voz de verano
llena de música el cielo y de horizontes el campo"
                                                                                          José Luis Appleyard 

martes, 30 de septiembre de 2014

Tereré en el escenario de Lisboa

Regresé nuevamente a Lisboa. 
Fue mi cuarto desembarco en la ciudad de la nostalgia y la poesía. Ese balcón donde se desabrocha el fado

Me invitaron a la primera Mostra Latino-americana de Teatro, una pequeña iniciativa de embajadas y la Casa da América Latina de la capital lusa. Allí presenté “Cosechero de Historias”Ya tenía los cuentos, el ensamble de luces y sonidos en la mente, pero me faltaba algo como material de enlace, como hilo conductor, ya  que ni la música ni el cambio de luces me convencía. Yo acababa de llegar de Paraguay y me habían pedido algo de yerba mate de allá.

Una mañana estaba guardando los paquetes de yerba mate y ahí se me configuró el espectáculo: "El tereré", grité. Acababa de resolver el dilema. 

¿Qué hay más significativo que una ronda de tereré como vehículo circular de la frescura, del encuentro, de las reuniones en las que brotan las ideas y se cuentan las historias? 


La tarde de domingo en la que me tocó hacer la función, subí al escenario del Teatro da Trindade con mi equipo de tereré y, como en una ronda de amigos, empecé a cebar y dar de beber al público leyendas guaraníes, vivencias infantiles y cuentos cosechados por aquellos senderos del recuerdo.

El tereré a la espera de ser compartido en el Teatro da Trindade

viernes, 27 de diciembre de 2013

El regalo de la calle

Están en las calles de concurridas ciudades. Algunos en silencio reflexivo, otros con poética sonoridad o ruidosa rutina. Cada uno brindando lo mejor de su creación. Entretienen, impresionan, emocionan y alegran rincones.

En estos tiempos de crisis y desencanto, allí están ellos, personajes de la calle, que primero te regalan su arte y luego piden tu solidaridad para seguir cultivando sus sueños.

Desde el cinismo del poder, en algunos municipios son prohibidos, perseguidos y multados. Pero la creatividad no se corta por decreto, porque vuelve a brotar con su clandestina cualidad para el disfrute de los caminantes.

Homenaje a las cotidianas luchadoras, Sevilla.

Música árabe en el Barrio Gótico, Barcelona.

Ritmo y garganta de los mariachis en Sol, Madrid.

viernes, 28 de junio de 2013

¿TE ACORDÁS?

¿Te acordás cuándo empezó todo? 
O al menos desde dónde se gestó la leyenda.

¿Te acordás que entonces era pesidente un señor que a veces usaba una boina para congraciarse con algunos campesinos? ¿Te acordás que fue en un destacamento militar, puesto allí para defender los intereses privados de una multimillonaria francesa? ¿Te acordás que quemaron ese puesto? ¿Te cordás cómo se llenó de cámaras, de flashes, de imágenes y sonidos alentando la ocupación militar? ¿Te acordás que nadie preguntó a los lugareños nada, ni como testigos, ni como conocedores de la zona?. Apresaron y abusaron de mucha gente, pisotearon sus derechos. ¿Te acordás que no agarraron a ninguno de los "guerrilleros" y se gastaron mucho dinero en el operativo?


Algunos viejos murmuran, algunas abuelas y niños dicen que ese día, cuando quemaron el puesto,  no había guardia, no había nadie, por eso les fue fácil hacerlo. Y mientras los medios los presentaban a los milicos como víctimas y héroes sobrevivientes de un ataque, la gente que cuenta muchas cosas (aunque no se les escucha nunca), habla de un río, de una fiesta, de mucha cerveza...de risas, de disparos al aire, de mujeres, del olor al asado que muchos ya no comen.

¿Te acordás?

Foto de un mural en el Colegio de Tacuati, Paraguay
captada en una gira cuentera en Septiembre de 2010.